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miércoles, 20 de mayo de 2015

El dolor de perder a una mascota.

Yo pienso que la mayoría de las personas ya sea en la niñez o en la vida adulta o joven hemos tenido algún amigo animalito, una mascota, ya sea perro, gato, hamster, tortuga... hasta caballos o animales de granja...

Que pasa cuando nos deja?, cuando dejan de compartir nuestras vidas para pasar al descanso eterno... como se vive ese duelo?.


Ellos, las mascotas pasan a formar parte de nuestro núcleo afectivo como personas, llegan a ocupar un lugar muy importante en la familia y el amor que ellos nos dan a cambio es único y desinteresado.
Es un tema del cual se habla poco, y por algunos se entiende poco.

Los perros y los gatos se viven como amigos, como compañeros, la palabra mascota se entiende como el animal que acompaña y trae suerte, por ellos se siente un amor profundo y entrañable; cuando una mascota muere se habla poco y no se le da la importancia de la cual ellos son merecedores por acompañarnos en nuestra vida.

Ese dolor requiere de un proceso de duelo, el mismo que vivimos cuando perdemos a un ser humano, esto depende mucho de las personas porque hay animales que son los que acompañan y esperan el día a día a que lleguemos de casa, para darnos nada más que cariño.

Este duelo es introvertido porque a la mayoría de las personas les da pena decir que se les ha muerto el perro o el gato y se lo guardan para no compartirlo a menos que sea con alguien que lo entienda.

Es muy común que las personas conserven las fotos de las mascotas de su infancia, porque finalmente ocuparon un lugar importante en su vida.

Cuando adoptas un perro o un gato, uno sabe que ellos nos van a dejar primero, al cabo de un plazo corto 10 o 15 años ese compañero de vida nos va a cuidar y nos dará afecto y nos comprometemos con cuidarlos hasta su último día, es un pacto que se renueva todos los días.

Hay personas que tienen más contacto físico con sus animalitos que con otras personas, lo cual no es nada malo solo es mas directo y sensible con ellos, porque es un amor desinteresado, sin conciencia de que ellos se irán antes que nosotros.

Para quien sabe recibirlo el animal nos da un aprendizaje existencial, emocional, y de vulnerabilidad, sin hablar en un sentido trágico de la vida, si no en el sentido normal de lo que vivimos día a día.
 Psicoayuda en Espanol

Cuando se nos muere nuestro gato o nuestro perro... Se nos va algo que no se podrá reemplazar.

Ningún animal reemplaza a otro, nada puede reemplazar nuestro afecto anterior, cuando ese ser vivo ya no esta, el amor sigue estando dentro nuestro como el agua en un manantial, necesitamos hacer el duelo al que ya se fue, y no es cuestión de reemplazar si no de encontrar otro animalito distinto en el cual volcar esas emociones que tenemos para dar. Siempre hay un animal que necesite de un humano que lo ayude.

Sin embargo hay gente que se enquista en ese duelo, y dice nunca más! volveré a tener un perro, nunca más viviré ese dolor... hace falta saber porque nos quedamos estacionados en ese dolor? hace falta sacar el duelo reparando esa perdida con un nuevo animalito.

Hay que aprender a continuar el amor, uno necesita vivir el duelo y compartirlo con quien sepa comprender el dolor de perder a una mascota y en su momento continuar y buscar compartir ese amor con otro animalito.

La vida no puede perderse, solo cambiamos de cuerpo, dejamos nuestro cuerpo para seguir evolucionando, también ellos merecen dejar el mundo con esa dignidad y rodeados de amor, con respeto. Hay que seguir cultivando la vida en nuestras manos para un nuevo ser.

Este duelo hay que vivirlo, honrar el dolor y no anclarse en el. el amor, el recuerdo y la amistad que formamos con nuestra mascota permanecerá con nosotros por siempre!.

Dale una posibilidad a la continuidad del amor a otra mascota, después de haber vivido y cerrado el duelo con esa mascota que te ha dejado, honrala y ábrele tu corazón a un nuevo animalito.

Connie Ortiz

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